Claudia Quinta
Claudia Quinta fue una matrona romana de la fama legendaria en la época de la Segunda Guerra Púnica, cuando Escipión Africano y Publio Sempronio eran cónsules.

Ella era una mujer que tenía una reputación de hacer las cosas en exceso más allá de lo que la mayoría de las mujeres romanas hizo en su momento. A modo de ejemplo, mientras ella estaba siempre muy bien vestida, tenía un amplio guardarropa. Su maquillaje era excesivo y dio la apariencia de valentía extraordinaria. Para las mujeres romanas graves que presentaba un aspecto que era indecente y deshonroso.
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Alrededor del año 205 antes de Cristo la estatua del culto de la Gran Madre (también conocido como Magna Mater o el culto de Cibeles) se trasladó de Pesino a Roma. Escipión Nassica fue dada la orden de retirar todas las mujeres casadas de Roma para ir a recibir la estatua a su llegada en el puerto de Ostia.
Sin embargo, antes de llegar al puerto en la fecha prevista del buque que transporta la estatua corrió hacia un banco de arena en la desembocadura del río Tíber y no seguir adelante. Le ataron cuerdas a la nave atascada y todos los jóvenes de la zona se pusieron en servicio.

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Usando todas sus fuerzas se retiraron sin resultado alguno. Claudia oró delante de ellos y luego con la confianza de que ella ordenó que las cuerdas se atada a su cinturón y los hombres a un lado. Claudia continuación, jalaba y jalaba hasta que el buque comenzó a flotar de nuevo. Lo remolcado fuera de la barra de arena y en el puerto. Ella se convirtió instantáneamente en un héroe y se había reivindicado. El templo de Cibeles se dirigió a la colonia de Platino en Roma.

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