Anécdotas Romanas


-Julio César era capaz de desarrollar varias actividades al mismo tiempo. Así, se cuenta que mientras iba a caballo dictaba cartas a sus secretarios.

-Se preocupaba mucho de su aspecto y lamentaba profundamente su temprana calvicie. Las malas lenguas decían que siempre llevaba puesta sobre la cabeza la corona de laurel para disimularla lo más posible.




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-La avaricia de los romanos y su sed de oro era tal que el rey Mitrídates del Ponto, en Asia Menor, cuando capturó a un general romano, le hizo verter oro fundido en la garganta para castigarlo y ejemplificar este defecto de los romanos.


-Las brillantes campañas de Aníbal, que lo llevaron casi hasta las mismísimas puertas de la ciudad de Roma, despertaron tal sensación de terror entre los romanos que las madres asustaban a sus hijos pequeños cuando no querían tomar la comida o se negaban a dormir con la amenaza: "Hannibal ante portas" ("Aníbal está a las puertas").






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- Los romanos distinguían tres tipos de besos: el osculum, que se da en la mejilla, entre amigos; el basium, en los labios; y el suavem, que se dan los amantes.



- Según los biógrafos de el Emperador Maximino, este llegaba a ingerir 16 kilos de carne y 32 litros de vino en una sola comida.


- La ley Pompeya condenaba a los parricidas a morir cruelmente. Se les metía en un saco con un perro, un gato, una víbora y un mono, después era arrojado al mar.


- El calendario romano tenia unos 200 días festivos, había uno o dos días festivos por cada día trabajado.


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